viernes, 28 de diciembre de 2012

Materia celeste



MATERIA CELESTE

Susurros de fuego al oído,
y el corazón, tan agitado.
Aquel gesto puro, encendido,
y el suspiro de larga espera.
Los labios cuando encuentran labios

sin duda materia celeste son,
en este mundo sin dioses ni gloria.
Bendita sea la luz que procuran
y el oro que luego son, en la memoria.

-José Alfonso Pérez Martínez, 28 de diciembre de 2012-


domingo, 25 de noviembre de 2012

Era un hombre, un individuo...


Era un hombre, un individuo,
a la caza de una sombra,
de un abrazo, de un te quiero,
de un rescoldo, de un residuo,
de una sonrisa, de una hora,
de un no te vayas, te espero.

-José Alfonso Pérez Martínez, 2012-

martes, 20 de noviembre de 2012

La trampa




En un barrio como cualquiera vivían dos vecinos cuyos predios eran colindantes.  Se respetaban mutuamente, pero no eran amigos. Ambos evitaban causar al otro cualquier  inconveniente: ruidos molestos, pelotazos en la pared medianera, ladridos de perros en horas de descanso... Eran un ejemplo de convivencia civilizada.

 Uno se llamaba Pedro. Buen tipo, pero desconfiado y pesimista. Astuto para los negocios, se había hecho una buena posición. El otro, Juan, era  bonachón y amigo de todo el mundo. Ingenuo, más bien crédulo, era frecuentemente engañado por los pícaros que nunca faltan. Fácil es entender por qué su posición económica era más bien modesta.

 Se saludaban respetuosamente cada vez que se encontraban.

—Buen día, Pedro. ¿Cómo está usted? —decía Juan quitándose gorra.

 
—No sé qué le ve de bueno, pero si usted lo dice...Estoy bien. Gracias. ¿Y usted?

—Bien, gracias. ¿La familia?

—Todos bien, por el momento. Nunca se sabe por dónde va a saltar la liebre —concluía Pedro.

 
Cierto día en el deslinde de ambos terrenos surgió un raro arbolito, de una especie desconocida. Intrigados los vecinos consultaron a un  botánico que vivía en las inmediaciones.

—Mefisto, para servirles —se presentó el botánico, escondido tras unos enormes anteojos oscuros.

Los vecinos le expusieron su problema. El científico, después de leer una biblioteca entera de grandes libros sobre todo tipo de árboles, sentenció:

—Se trata de un retoño del árbol perdido de la ciencia del bien y del mal. Quien coma sus frutos será tan sabio que, comparados con él, Sócrates y Salomón parecerán ignorantes. Será famoso más que cualquier famoso y si lo desea podrá hacerse inmensamente rico, porque todos acudirán a él a pedirle consejo. Podrá ser como un coaching de multitudes.

— ¡Tendré mucho dinero y seré poderoso! —exclamó Pedro.

— ¡Tendré muchos amigos y seré feliz! —exclamó Juan.

—Pero hay un pequeño inconveniente —dijo el botánico—. Sólo su dueño puede comer sus frutos.

—El dueño soy yo —dijo Pedro con firmeza y amenazando a Juan con la mirada—. El árbol está en mi terreno.

—Un momento, vecino. También está en el mío —contestó Juan enfrentando la mirada de Pedro—. Así que yo soy el dueño y no hay más discusión.

Cesent lites —terció el botánico apelando al latín de sus años de universitario—. No hace falta que se peleen. Ya que el árbol está en el deslinde de ambos predios, ambos son los dueños.

—Puede ser, pero si ambos somos los dueños, ambos tenemos derecho a la misma cantidad de frutos. Ahí veo un problema —dijo Pedro, insinuando cierta desconfianza hacia la honestidad de Juan.

—No me gustan sus palabras, vecino. Usted sabe que nunca le he faltado en nada —replicó Juan.

—Un momento, resolvámoslo civilizadamente. Les propongo un pacto de caballeros: El árbol da frutos del bien y frutos del mal. Los rojos son del bien y los verdes  del mal —terció el botánico—. Elija cada uno qué fruto prefiere comer y así no habrá disputa sobre quién come más y quién menos.

—Me parece justo —dijeron a dúo los vecinos.

—Pues bien, ¿qué eligen?

—¿Cuál es el más conveniente para saber manejarse con los sinverguenzas? —preguntó Pedro.

—¿Cuál es el más provechoso para disfrutar de las cosas bonitas de la vida? —preguntó Juan.

—No tengo la menor idea —contestó el botánico. Tendrán que arriesgar.

—Yo elijo los frutos de la ciencia del mal. Creo que así nada ni nadie me podrá engañar  y podré precaverme de las ilusiones y de los manejos de  perversos, hipócritas y estafadores —dijo Pedro.

—Yo elijo los frutos de la ciencia del bien. Tal vez así podré ver el rostro amable de todas las cosas y ser feliz —dijo a su vez Juan.

—Muy bien —sentenció el botánico—. Sólo falta que me paguen los honorarios y… ¡arrivederci Roma! Son quinientos patacones —concluyó, sin ponerse colorado. Cobró, recogió sus bagayos y se marchó.

 
Cuando el árbol comenzó a dar frutos los dos se apresuraron a comer los que habían elegido. Estaban ansiosos de saber vivir y sacar provecho de esa sabiduría. No sabían que bajo la hierba se ocultaba la serpiente.

 
Comió Pedro los frutos de la ciencia del mal y desde entonces  sus ojos no pudieron ya ver nada bueno en el mundo ni nada que tuviera algún valor. Sólo supo ver las malas intenciones que esconden las personas, los artificios de los malhechores, la perversidad, la malicia, la hipocresía, la estafa, la traición y el mal esencial que corroe todas las cosas conduciéndolas hacia la nada…

Se volvió desconfiado hasta de su sombra, crítico a ultranza, malicioso, cínico,  misántropo y nihilista. Hizo de la sospecha su filosofía. Lo ganó el pesimismo y la desesperanza. Consideraba todo idealismo como iluso o hipócrita y sólo veía el lado oscuro de las cosas. Creyendo que el bien era una fantasía se olvidó de los sueños de redención. El pasado se le antojó una acumulación de ruina sobres ruinas y el futuro un presagio de infortunios.

Se alejó de la gente y se arrinconó en su casa, evitando todo contacto con los vecinos por temor de que lo engañaran. “Son como lobos prontos a devorarme”, “El infierno son los otros”, decía.

Se dedicó a pintar cuadros que expresaban el horror en que vivía, rodeándose de defensas y prevenciones contra el mundo donde sólo veía hostilidad, ambición y rapiña.

 Murió de espanto y asco, maldiciendo haber nacido y considerando a la muerte como el final más acorde con la perversidad de la vida.

 
Juan comió los frutos de la ciencia del bien y desde entonces se le abrieron los ojos y pudo ver la maravilla del mundo y de la vida, pero ya no supo ver nada malo ni cosa que sea despreciable. Apreciaba a todos y no desconfiaba de nadie. Era incapaz de ver la maldad ni la mala intención. Creía de buena fe los relatos de los ideólogos y charlatanes  de cualquier calaña.

 
Abandonando por inútiles todas las prevenciones, seguros, rejas y llaves, dejó abiertas día y noche las puertas de su casa y de su alma.

Los vecinos lo tomaban para la chacota y se referían a él como “el otario” o “el paparulo”, pero él no lo tomaba a mal y se reía feliz de ser causa de  diversión de los demás.

Cándido como un chiquillo creyó que el mundo era el mejor mundo posible y que no necesitaba ser cambiado. Así abandonó por innecesarias las causas por un mundo mejor que defendió en su juventud. Se dejó  hirsutos todos los pelos de la cabeza, se vistió con una túnica y se lanzó a predicar un nuevo evangelio: “No lamentes el pasado porque fue lo mejor que te pudo ocurrir ni te preocupes por lo porvenir porque necesariamente todo será  mejor para ti. Ama las cosas como son, porque son las mejores posibles”, decía. Los chocarreros del barrio lo apodaron “el loco mejorista”

 
Reputó como beneficio las canalladas que los demás perpetraron contra él aprovechándose de su candidez. Fue despojado de todas sus cosas y quedó en la indigencia, a la que bendecía como la mejor de las condiciones. “Está todo bien”, balbuceaba como en una letanía.

Murió de hambre y de frío, celebrando  el dolor y la muerte como el cierre triunfal de una vida  maravillosa.

 
Muertos los dos vecinos las casas quedaron abandonadas. El árbol seguía dando sus frutos pero ya nadie se atrevía a comerlos, visto lo que había sucedido.

 
Un día reapareció el botánico, pala en mano. Prolijamente desarraigó el árbol del suelo, lo cargó en un carro y desapareció.

—No hay caso — dicen los vecinos que comentó—. Pudieron ser los hombres más sabios del mundo, pero eran egoístas, no supieron compartir y cayeron en la trampa de dividir que yo les tendí.  Voy a buscar a otros dos. Tal vez algún día encuentre a dos hombres sensatos que sepan aprovechar los frutos del árbol de la ciencia del bien y del mal y me ganen la partida.

 

                                                                                                                Raúl Czejer

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Piazza Erbe


Estábamos allí sentados en la plaza
una tarde frugal y sin embargo azul
y extrañamente lenta de Verona.
Como en una postal, pensé, la tarde,
el paspartú, una manzana.

Esbozo en un cuaderno los detalles
como la mano o el paso de la luz
a través de los puestos del mercado,
donde la voz nerviosa
y la intención venal de los tenderos
encuentra su razón.

Y tú y yo en la mitad de ese mercado,
compañeros de viaje y de la vida,
esperando tan sólo
 a encontrarnos de nuevo con la noche.


Antonio Aguilar Rodríguez
salondelospasosperdidos.blogspot.com

domingo, 11 de noviembre de 2012

DAD AL AIRE MI VOZ: SI TE LLAMARAS NOVIEMBRE:   Si te llamaras noviembre respirando la niebla que acaricia el Duero y vinieras a recoger ropa vieja y seca que mis brazos no alcanzan......

viernes, 2 de noviembre de 2012

Solo de oboe




                                 
—¿Te acordás de Antonio? ¡No me digas que no te acordás! Si vivía a la vuelta de tu casa, por la calle Riobamba. ¡Ah! Ahora te acordaste. Recordarás que era un hombre ya grande, muy bien conservado a fuerza de ejercicios y de la práctica de varios deportes. No se  perdía la maratón anual que se realiza en Palermo y aunque llegaba entre los últimos, siempre llegaba. ¿Recordás que vivía con su hija, que estaba casada y tenía dos hijos?  Bueno, resulta que un buen día Antonio desapareció del barrio y ya nadie supo más de él. Ni los vecinos ni la familia pudieron dar razones de su desaparición y aunque se hizo la denuncia, no hubo forma de ubicarlo y así pasó a engrosar la lista de personas desaparecidas. La hija mucho no se ocupó de buscarlo porque parece que no se llevaban muy bien. En el barrio se hicieron las más variadas conjeturas sobre qué podía haber ocurrido con él. Vos sabés cómo es la gente cuando se pone a imaginar. Las teorías fueron de lo más disparatadas: Que se había hecho linyera. Que lo pisó un tren de carga y no quedó nada de él. Que se tomo una purga excesiva y se fue por el caño…Y cosas así, a cual más ridícula y alocada. Vos sabés que yo no me doy a habladurías y que no me gusta andar averiguando la vida de la gente, pero el caso de Antonio me tenía intrigado, así que me propuse realizar una investigación exhaustiva que me llevara a la verdad.

Hablé con los vecinos y con todos los que lo conocían para recabar información de aquí y de allá de modo de  hacerme una composición de lo sucedido, pero no lograba avanzar gran cosa. Vos me conocés,  yo soy perseverante, de modo que seguí averiguando y quiso mi buena estrella que  en esa pesquisa me encontrara al fin con una gente que dicen que lo vieron una vez en la playa de Claromecó, un día de frío y mucho viento. Casi no lo reconocieron, porque tenía la barba y el pelo muy crecidos y estaba vestido de un modo estrafalario, como si fuera un hippie redivivo. Lo vieron sentado en la cima de un médano tocando una melancólica melodía en lo que parecía un oboe, con los pelos y la barba agitados por el viento. Más que música les pareció una oración puesta en sonidos. Cuando acabó de tocar, se levantó y se dirigió a una cabaña, al parecer de madera, que se veía en la lejanía  entre los médanos.

No supieron darme más precisiones sobre la ubicación de esa cabaña, pero con las señas del lugar donde lo vieron pensé que no me sería difícil encontrarla. Así que un buen día nos fuimos con mi mujer a Claromecó a ver si podíamos hablar con él y saber las causas de su insólita desaparición.

Después de algunas recorridas por la playa encontramos la cabaña. Antonio no estaba en ese momento, así que lo esperamos sentados en la arena, disfrutando de la vista del mar, enorme y solitario. Al rato apareció, acompañado por un perro siberiano. Traía una ristra de peces de varias clases colgando de una mano y en la otra una caña de pescar. Se sorprendió al vernos y nos reconoció al instante. Nos recibió con buen humor y nos invitó a comer pescado a la parrilla que él mismo prepararía. Aceptamos y al rato ya estábamos  conversando de distintas cosas como buenos y viejos vecinos. Yo no me animaba a entrar en el tema que me había llevado hasta allí, por temor de que lo tomara a mal, pero con el  correr de la conversación y haciéndome el pavote deslicé una frase como para tantear su disposición a hablar de su historia personal.

—En el barrio se lo hecha de menos, don Antonio —dije mirando como distraído el horizonte del mar.

—Me imagino que debe de haberlos sorprendido mi desaparición —contestó, demostrando que no tenía empacho en hablar del asunto

—Efectivamente. Usted se ha transformado en un misterio para todos los vecinos.

—Es bueno y halagador que a uno lo extrañen. Gracias.

—¿Qué es lo que pasó, don Antonio, si se puede saber?

—No hay problema. Mire, un hombre debe saber cuándo es conveniente  abandonar el escenario y dejarse de joder al prójimo

—No le entiendo, perdóneme

—Cuando murió mi mujer, mi hija, que no tenía casa propia, vino a vivir conmigo junto con su familia, el marido y dos hijos. Mientras los nietos fueron chicos, dormían en un solo cuarto, pero cuando se hicieron grandes necesitaron espacio propio cada uno. No había cómo crear otro cuarto en el departamento, así que estaba sobrando uno. Entendí que ese uno era yo, el más viejo, el que ya había vivido su vida,  y que había llegado el momento de dejar espacio a los más jóvenes. Yo siempre tuve buena salud y gusté de la vida al aire libre. Me encanta  el mar y como por suerte tengo una buena pensión, pensé que bien podía pasar los últimos años de mi vida aquí, sin molestar a mi familia, en esta playa hermosa que conocí cuando era  hippie.

—¿Pero por qué no avisó a nadie de su decisión, ni a su familia?

—Porque se habrían opuesto y yo habría seguido sintiendo que era un estorbo.

—¿Y no piensa volver alguna vez?

—No. Aquí estoy bien. Yo, mi perro, mi oboe, la playa y el mar. Les pido que respeten mi decisión y no digan que estoy viviendo aquí.

—Así será, don Antonio, no se preocupe.

Cuando acabamos con los pescados a la parrilla, Antonio se ofreció para interpretar  en nuestro honor algunas composiciones propias en su oboe. Te imaginarás que en ese marco de playa y mar, sol tibio y brisa marina, la música de Antonio nos pareció de otro mundo. Arrancó a su oboe sonidos que hablaban de cielos estrellados y amaneceres luminosos, noches de viento y aguacero y días de comunión con las olas. Te juro que nunca había vivido momentos de tanta exaltación espiritual.

—Vuelvan cuando quieran —nos dijo al despedirnos—.  Aquí siempre habrá un amigo, un pescado a la parrilla y un oboe para alegrarles el corazón.

 Nos fuimos con las ganas de volver a escuchar  la música de Antonio en un día diáfano a orillas del de mar.

Al año volvimos. Ya no encontramos a nadie. Sólo quedaba la cabaña solitaria, mudo testigo de que  allí alguna vez el alma de  Antonio fue feliz.

 

                                                                                                             Raúl Czejer

 
¿Sería tan hermosa como ésta la música de Antonio?

 

jueves, 1 de noviembre de 2012

Poema de Ángel Montilla


YAHVÉ AIRADO DA INSTRUCCIONES A NOÉ


Esto no es, Noé, lo que aquel día
pactamos a la sombra de un manzano:
Yo te creo a mi imagen, ser humano,
y a cambio tú me rindes pleitesía.

Pero vas con reptil alevosía
me hurtas el huerto, matas a tu hermano
y me alzarás un dedo, orgullo insano
de babilónica albañilería.

Hasta el triángulo estoy ya del pecado:
así que una paloma mensajera
pon al mando de todo lo creado,

vete haciendo de clavos y madera
un barco antidiluvios con tejado,
úntale pez y ciérralo por fuera.



Ángel Montilla



sábado, 27 de octubre de 2012

DAD AL AIRE MI VOZ: ABRRÍO EL PECHO DE NUEVO:   Había escuchado todas canciones y  cuando la oyó creía que era una de tantas. Su dolor estaba muerto sus lágrimas horadaban despein...

sábado, 20 de octubre de 2012

Una poética

¿Nuestro verso no puede ser sin pecado un adorno?
-Manel Madrazo, parafraseando a Gabriel Celaya-

Yo creo, y lo he dicho alguna vez, que hasta el arte más descomprometido, que parece simple adorno, cumple una función social, pues le da al hombre un objeto en el que descansar la mirada y olvidar por un momento las injusticias. No creo que la poesía deba ser expresamente política o de denuncia para cumplir una valiosa función social. La torre de marfil tal vez exista, pero tiene todas las puertas y ventanas abiertas.

La belleza se justifica por sí misma, ¿alguien puede censurar que el "polvo enamorado" de Quevedo, por ejemplo, no tenga un mensaje social?

© José Alfonso Pérez Martínez, 2012

viernes, 19 de octubre de 2012

Félix





FÉLIX

Abajo, la Tierra toda,
las naciones, los odios, las envidias,
el amor también, y el arte.
Los mares, las selvas,
las innumerables bestias.
Arriba, el infinito espacio.
Y, en medio, suspendido,
en lo más alto del cielo, Félix,
cayendo luego,
como un Ícaro moderno.
¿Qué sintió antes,
en esos largos segundos
en que tuvo a sus pies el mundo?
Nunca podremos saberlo.

© José Alfonso Pérez Martínez, 2012


sábado, 13 de octubre de 2012

Humedad


Imagen de Michael Jang


He visto un video de Mariano Blatt donde aparece la humedad. No es que la humedad exista. Afirmar a estas alturas que la humedad exista me parece algo innecesario, irrisorio. Todo el mundo sabe que las cosas dejaron de existir hace mucho tiempo, que dejaron un hueco y que ese hueco cada vez se hace más y más grande, como la humedad, y aunque no sabemos si estaba allí o si estaba en otro lado, seguimos con la costumbre de señalar un espacio cualquiera, un punto definido en el momento en el que hablamos pero realmente indefinido en el momento después, porque aunque decimos, mira, eso era la humedad, la humedad estaba allí, en realidad no está ahí, ni siquiera en el mejor de los casos, ha dejado de estar ahí o estuvo ahí, es que por más que sintamos nostalgia, dejó de existir, y cuando una cosa deja de existir simplemente no está. Por eso me ha emocionado ver a Mariano Blatt andar con su bicicleta hablando de la humedad sin saber que estaba hablando de la humedad. Para un habitante del desierto una imagen que ha sido creada para otra finalidad, posiblemente, para seducir a una muchacha o a un muchacho, para seducir a un profesor de literatura, para ganar el Nobel o para darnos gusto a nosotros mismos, también puede usarse para alimentar la nostalgia, para darle un poco de agua a su sed, de tal manera que la alimentamos para que no le pase como a la humedad o a la propia nostalgia y terminen por desaparecer.

Así que no he podido evitarlo y he cogido el vídeo de Mariano Blatt y lo he puesto en la licuadora. Y tengo que decir que eso que ya no existe pero que posiblemente pervivía en el texto de Mariano Blatt me ha refrescado, se ha deslizado por mis labios y se ha asentado definitivamente en mi entrañas. Así que vuelve a ver humedad y lo que es peor una terrible sed de humedad.

Antonio Aguilar Rodríguez

martes, 9 de octubre de 2012

DAD AL AIRE MI VOZ: MI DIOS DE CARNE:   Repaso los dones de mi Dios esquivo ése que me hizo libre y servil en un dos por una resisto los dolores de un estado casi líquido der...

lunes, 24 de septiembre de 2012

Groenlandia presenta: "No frenes la lengua de los pájaros" de Begoña Leonardo

DAD AL AIRE MI VOZ: Mi poemario ya está aquí. Pasen y lean...: Qué nervios!!!!  Llevo unos días al margen del mundanal ruido, también de Internet. Y, cuál es mi sorpresa, que mi tan desea criatura e...

sábado, 22 de septiembre de 2012

Así las cosas.-

Mi felicidad escarba en los restos de animales,
es lo que cuenta el viento a mis zapatos,
es el paso sin medida de los niños,
el ulular del búho y el moho de la encina.

Así las cosas
quiebro el cántaro
por bañarme en las suertes del ungido.


Jugando al escondite
con el bozo salobre de la noche.

(en el tarro de sones
la hierbaluna espera
mis cantos en su oído).

Con todas estas mañas
se ve que voy purgando
los azares del palo,
la vela, el alimento,
y el volar del tiempo,
que me irrita.

(El viento sopla, empuja
contra el metal del fondo
mi salmo triste).

jueves, 20 de septiembre de 2012

DAD AL AIRE MI VOZ: AGUANTA

DAD AL AIRE MI VOZ: AGUANTA:   No sucumbir no sentir la derrota las fauces permanecen dispuestas las risotadas cerca pretender hacerte débil hacerte sentir una m...

domingo, 19 de agosto de 2012

Hablo de aquello


Un nuevo poema de mi cosecha, espero que les guste:

HABLO DE AQUELLO

Hablo de aquello,
de aquella injusticia o de aquel dolor,
de aquel crimen o de aquella muerte.
Hablo de aquello,
sin palabras,
porque no hay palabras
para hablar de aquello.
Hablo de aquello con actos,
procurando sembrar justicia,
alegrías, creando, construyendo.
Mi protesta es el gesto del que siembra,
mi grito un poema escrito en silencio.

© José Alfonso Pérez Martínez, 2012

martes, 14 de agosto de 2012

jueves, 26 de julio de 2012

Lo esencial es ser sincero

He publicado un nuevo libro de reflexiones, Lo esencial es ser sincero. Podéis descargarlo en el siguiente enlace:

LO ESENCIAL ES SER SINCERO.

¡Gracias, espero que os guste!

lunes, 9 de julio de 2012

Taller intensivo: ¿Cómo escribir un poema?

Para todos aquellos que residan en Buenos Aires: el próximo sábado 14 de julio se realizará un taller intensivo de tres horas sobre cómo escribir un poema. Estará dictado por los escritores Guadalupe Wernicke y Gerardo Jorge. El lugar será en Tigre, en el club "TBC" (paseo Victorica y Tacuarí). El precio del mismo: $70. Por cualquier consulta escribir a este mail: guadawerni@gmail.com.

miércoles, 4 de julio de 2012

Buscamos cada día
un pretexto cualquiera
para seguir viviendo,
para seguir fingiendo
que han valido la pena
los trabajos, los besos,
las miradas perdidas,
las tardes junto al agua,
la ropa por el suelo
y las sábanas llenas
de sudor y de asfixia.

 Y cada día acaba
pensando que el siguiente
será otro y distinto.
   M Cinta Montagut


De  La espera inevitable

lunes, 2 de julio de 2012

DAD AL AIRE MI VOZ: ESTAR SANA, ¿ES UN MILAGRO?

DAD AL AIRE MI VOZ: ESTAR SANA, ¿ES UN MILAGRO?: Le hablé al sonido sordo y apretado mi vientre contuve la respiración. Nada había nadie dudó un sólo segundo la bata más blanca pronun...

domingo, 1 de julio de 2012

jueves, 28 de junio de 2012

Príncipe cretense

Uno de los dos poemas que recité ayer, en el Café Ficciones (Murcia):


PRÍNCIPE CRETENSE

Porque eres guapo te lo dije,
y tú aceptaste con agrado el halago.
Volvería a decírtelo,
aunque nuestros antepasados más puritanos
-la mayoría, seguro, en esta España
tanto tiempo católica,
de curas y beatas de comunión diaria-
se revolvieran en sus tumbas.
Por fortuna aquellos tiempos no son estos,
y uno puede alabar Hermes vivos
sin temor ni miedo al escarnio.
¿Realmente se puede? A veces pueden mirarte raro,
pero qué importan los cuatro beatos
que están en vida muertos, sin saberlo.

© José Alfonso Pérez Martínez

martes, 19 de junio de 2012

A filo.-

Llevo el peso de mi tigre abrochado a la noche
matarife inocente recortándome el vino
que amable me devora amadas luminarias
poblándome en sus dientes nacarados
el oscuro.
Es su calma, digo,
el tigre
todo el barro violento
de la paz nueva que clama en advertencia,
sangre sobre la nieve,
luz gacha.

Así, en la noche,
me siento de sus fauces inmersas de animal
y baldeo mi pánico con cantos melodiosos
quedando, de esa burla, contándome la boca,
borracho de su número, agitado, tranquilo.
Con ello, confío haber logrado
en aquellos momentos robados a la piel
anaquelar el brillo, capturar los afeites,
los giros de justicia de los que el caos se nutre.

Miradlo. Ya me ruge. Hoy toca hacer llanura
de nuevo está esa boca en boca de mis faldas
nacarando la senda que trazan sus colmillos.

El tigre
tiene la noche hoy lejos
por poner mi boca en cruz
el alba en amenaza.

Doblo mi cordobán, y espero
al cazador, al vino
violento de la noche, a la música
opaca de mis balas.

Esta noche ha de llover
a filo.



http://lasendavolada.blogspot.com.es/

lunes, 18 de junio de 2012

DAD AL AIRE MI VOZ: PORQUE EL VACÍO ES LA NADA QUE AGONIZA

DAD AL AIRE MI VOZ: PORQUE EL VACÍO ES LA NADA QUE AGONIZA:   Presencio con desgana la  realidad no tengo idea de como salir de un dentro sin mí respiro lo que observo pero, no logro sentirme a...

sábado, 16 de junio de 2012

Una reflexión


De mi libro "Preso en el tiempo" (2012):

¿Pueden dos espíritus dialogar salvando la barrera del tiempo? Se me ocurre que sí, tras leer El último amor del príncipe Genghi, el pequeño cuento con el que Marguerite Yourcenar, escritora del convulso siglo XX, se acercó a la monumental obra de Murasaki Shikibu (siglo XI), Genghi Monogatari para darle un final, o para ser un poco Shikibu, sin dejar de ser Yourcenar.

Groussac o Borges, escribe éste en su inmortal Poema de los dones... Yourcenar o Shikibu, también, entonces. Shakespeare o Saxo Gramático, Joyce u Homero, Nietzsche o Heráclito, Bukowski o Fante, Cernuda o Kavafis, Borges o Sturlusson, Yourcenar o Adriano...

Cada escritor es él mismo y muchos. O él mismo y algunos, mejor...

© José Alfonso Pérez Martínez

jueves, 14 de junio de 2012

martes, 12 de junio de 2012

Tres poemas de Marcelo Daniel Díaz.



El astronauta

En la madrugada las estrellas y las ecuaciones
tejen la red de una araña negra
que mastica los huesos de la noche.
Sobre la escuela volaba un avión comercial
que dejaba una cicatriz de humo en el cielo
y dije: “yo quiero ser Neil Amstrong”.
En el guardapolvo llevaba un mapa de ruta para salir de la atmósfera
y dibujar otro barrio en el cosmos
pero los recuerdos felices funcionan
como recuerdos felices:
ahora ensayo pasos de astronauta
para cruzar la calle. 


 
Nosotros
 
Era verano,
en la superficie de la familia llovían meteoritos.
Íbamos en auto de vacaciones
y el ruido de una pinchadura desató el temporal.
No conocía la criptonita
pero aún así era un millón de veces
más débil que Clark Kent.
Papá lloraba por teléfono;
fue cuando dejamos
un corazón astillado por el polvo lunar
en una playa de estacionamiento.


 
La estación

Por un instante el planeta es una estación de servicio.
Me hablaron sobre su núcleo,
un corazón incandescente y amarillo
como la capa de Flash Gordon.
El auto necesita un cambio de aceite,
pero no nos detenemos.
Cruzamos el campo
igual a la tapa del disco de Led Zeppelín.
Pienso en una película de ciencia ficción
mientras en el horizonte
las naves espaciales
relampaguean distantes.

De "Newton y yo" Editorial Nudista. 2011.

domingo, 10 de junio de 2012

SIMBOLOS

Ojos que no miran, ojos que ven más allá, luminosos, secos,envidiosos, pacientes, comprensivos, culpables. Toda clase de ojos y miradas. Ojos por todas partes acechando, a la espera para ver, para seguir, para calcular, para maldecir... ojos, ojos, ojos. Claudia Ponce

viernes, 8 de junio de 2012

DAD AL AIRE MI VOZ: PARA HERIRTE EN LA VERGÜENZA

DAD AL AIRE MI VOZ: PARA HERIRTE EN LA VERGÜENZA: Cuenta conmigo  si quieres alguien que te corte la respiración aunque sea domingo aunque vengas retorcido por la rabia la r...

jueves, 7 de junio de 2012

miércoles, 6 de junio de 2012

Poética


La poesía no nace.
Está allí, al alcance
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertarse esta mañana,
vio cosas, aquí y allá,
objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
una radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria
y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía
es lo que se está viendo.
 Joaquín Giannuzzi

martes, 5 de junio de 2012

Que nada significa

Un poema de mi autoría, espero que les guste:

QUE NADA SIGNIFICA

Y uno es protagonista de su vida,
también actor secundario en la de otros,
y hasta, sí, mero espectador a veces.
Y en este escenario tanto zopenco,
tan pocos sabios, tanta oscuridad.
Es sueño hallar sentido al argumento,
y esperar de otros, o hasta de uno mismo,
un comportamiento que llamar digno.
Es una obra plena de ruido y furia,
dijo el bardo, y que nada significa.
No sabemos siquiera en qué acto estamos,
y cae el telón cuando no lo esperas.
No hay apuntador, el guión se improvisa.
El teatro es cochambroso y excelso,
vejado, mas aún de gran belleza,
el azul planeta llamado Tierra.

© José Alfonso Pérez Martínez, 2012

DAD AL AIRE MI VOZ: INDOMABLE

DAD AL AIRE MI VOZ: INDOMABLE:   Intensamente sometida al desconcierto turbia y olvidada la promesa escondida en las páginas en el aliento precario de la prisa en el...

lunes, 4 de junio de 2012

La mujer de la Torrecilla, Claudia Ponce

LA MUJER DE LA TORRECILLA Te veo asomada en la Torrecilla, soy una privilegiada, pocos son los que han tenido mi suerte, pocos son los que te han visto, tu pelo largo, la túnica negra flotando a tu alrededor. La historia cuenta que aquel barco que se hundió frente al muelle, te contaba entre su tripulación; que los cuerpos de los otros aparecieron flotando río abajo a las pocas horas pero el tuyo nunca se encontró. Desde entonces algunos, contados, empezaron a verte en la Torrecilla de la casona desde donde puede observarse, en los días de bajante, la punta de la proa de tu barco hundido. Hoy te veo y pido al Cielo que finalice tu peregrinar. Clau

GRITO POR CLAUDIA PONCE

GRITO Es inútil, entonces grito Nadie me escucha. Grito a los cuatro vientos Grito al amanecer rojizo Grito desde mis entrañas, Grito ancestral para que lo escuche el hombre, El animal y Dios. Nadie me escucha Pero sigo gritando Derribando paredes Helando aguas Talando árboles Oscureciendo el día Y cuando ya sin fuerzas No puedo gritar más… ¡grito! Clau

FÁBULA SIN MORALEJA




FÁBULA  SIN  MORALEJA


Érase una vez un zorro
que vivía con su zorra.
Él, plateado y gracioso.
Ella, gris y poca cosa.
En abril, naturalmente,
les nacieron dos zorreznos:
Uno de ellos, Vicente
y el segundo, Juan Alberto.
En dos meses los pequeños
ya salían de su casa
con su papá de maestro:
La mamá no iba de caza.
-Yo espero aquí,
yo espero aquí-
Decía triste al verlos partir.
-Yo espero aquí,
yo espero aquí-
Decía triste al verlos partir.


Su tristeza, en un instante,
se tornaba algazara.
Por fin vería a su amante
que esperaba en la montaña.
Toda compuesta y sin zorro,
con talante y gallardía
pensó en vender su decoro
y a vivir que son dos días.
Pobre zorra, no sabía
que su zorro andaba cerca.
Con los zorreznos volvía
de “cazar” tres lindas hembras.
-¡Viva el amor
viva el amor! –
cantaba el zorro con devoción.
-¡Viva el amor
viva el amor! –
cantaba el zorro con devoción.


-¡Dónde vas tan decidida!-
dijo el zorro, con violencia
-A por un par de “costillas”
ya que no trajiste pieza.
Dábale a entender la zorra
que tenía poca hombría
y dando gritos de loba
a su amante llamaría.
De su trasero, el buen zorro,
Vio de pronto que comían.
Era un apuesto y gran lobo
que arrancó sus dos “costillas”.
-Déjalo ya,
déjalo ya
lobito mío, que hay que cenar.
No comas más,
no comas más.
Luego la cena te sienta mal.


Fábula sin moraleja:
Zorro él y zorra ella.

(Letra y música.
Violín y voz en directo:
Vicente Llorente)

http://silentellorente.blogspot.com


VIVENCIAS

PINTURA: LAS MILONGAS DE RAQUEL SARANGELO









SOLEDAD


En las mujeres que han vivido intensamente
tampoco están las respuestas, las observo
ocultándose en un espanto dramático
o separando los últimos ángulos
con imperceptibles fragmentos de luz


Los ojos del tiempo revelan su desnudez,
si las pregunto sobre el amor, muestran
las heridas del sexo, el perfil del desengaño
y los verdugos


Ahora miran al horizonte confundidas
envueltas en una fe caduca y en su soledad






ME AMARÁ SIN PREJUICIOS LA MUERTE


Amé en secreto muchas veces implorando
pasiones inéditas, rompí escarchas lleno
de esperanza y encontré corazones convexos


Me negaron mujeres de sexualidad imprecisa
y abracé cuerpos desnudos con deseos ajenos,
hasta el siempre prosaico reducto de la infidelidad
alcanzó a rechazarme


Amé labios que me ocultaron la sonrisa,
a mujeres de sexo solidario inmersas en la causa
con una fe ciega y el alma empapada


Amé vírgenes aferradas al dogma de hogueras
pretéritas, a prostitutas y en verdad,
a mi mismo


Podría contar la realidad con palabras
más dulces, si no supiera que algún día
me amará sin prejuicios la muerte






EN EL ESPACIO FLOTAN TUS AFECTOS


Creo con total certidumbre
que en el espacio flotan tus afectos
esperando reencarnarse
en otros cuerpos desnudos
con la misma frialdad


Se multiplicarán por dos, por diez,
por mil y así hasta el infinito
cayendo sin piedad sobre vírgenes amantes
y helando sus pasiones


Debemos estar prevenidos,
aunque por fortuna no habrá en el mundo
muchas mujeres como tú






INTEMPERIE


Aquel hombre virtuoso cubrió tu desnudo
colmándolo de infinitas posturas amatorias
y alumbró con colores los paisajes sepias
pintando acuarelas de imposibles crepúsculos


Hoy, sumida en la confusión, has renunciado
a abrasarte con el resplandor del sexo
y eliges recorrer descalza otros laberintos
seducida por el vértigo de la intemperie


¿Qué fue del huracán que rompió los cristales
de una piel revestida de asexualidad?






ESPEJISMOS


Presiento que estamos enterrando
las viejas canciones de amor,
que el viento de la umbría
va deshojando nuestro libro
verso a verso
sin demorar el arribo de la muerte


Recuerdo los gemidos del ensueño,
el ungüento invisible que nos salvó
a veces del naufragio sin juramentos apócrifos,
la infidelidad desprovista
de estigmas, las ascuas


Y ahora cada palabra, cada letra
vagará por paisajes inhóspitos
de algarabía,
nómadas en una selva de pájaros
que desafinan el silencio
rompiendo como olas
de lágrimas negras nuestros sueños,
tal vez crisálidas a contraluz
trepando la oscuridad
para ponerse a salvo de espejismos
baldíos




© Fernando Sabido Sánchez









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