martes, 12 de junio de 2012

Tres poemas de Marcelo Daniel Díaz.



El astronauta

En la madrugada las estrellas y las ecuaciones
tejen la red de una araña negra
que mastica los huesos de la noche.
Sobre la escuela volaba un avión comercial
que dejaba una cicatriz de humo en el cielo
y dije: “yo quiero ser Neil Amstrong”.
En el guardapolvo llevaba un mapa de ruta para salir de la atmósfera
y dibujar otro barrio en el cosmos
pero los recuerdos felices funcionan
como recuerdos felices:
ahora ensayo pasos de astronauta
para cruzar la calle. 


 
Nosotros
 
Era verano,
en la superficie de la familia llovían meteoritos.
Íbamos en auto de vacaciones
y el ruido de una pinchadura desató el temporal.
No conocía la criptonita
pero aún así era un millón de veces
más débil que Clark Kent.
Papá lloraba por teléfono;
fue cuando dejamos
un corazón astillado por el polvo lunar
en una playa de estacionamiento.


 
La estación

Por un instante el planeta es una estación de servicio.
Me hablaron sobre su núcleo,
un corazón incandescente y amarillo
como la capa de Flash Gordon.
El auto necesita un cambio de aceite,
pero no nos detenemos.
Cruzamos el campo
igual a la tapa del disco de Led Zeppelín.
Pienso en una película de ciencia ficción
mientras en el horizonte
las naves espaciales
relampaguean distantes.

De "Newton y yo" Editorial Nudista. 2011.

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