viernes, 18 de octubre de 2013

Caballero de antaño, letraherido


Apartado de bélicas mesnadas
y de amores y lazos tabernarios
por caminos iba, poco trillados.
No se detuvo en materias sagradas

y lo justo, tan sólo, en las profanas.
Siempre anduvo con un libro en las manos
y un poema naciendo de sus labios.
Los acentos más clásicos amaba,

las líneas de Horacio y las de Homero.
Su sueño: cambiar a medidos metros
la insoportable prosa de la vida.

Quedaron por fin conclusos sus días:
su calavera, de poeta y sabio,
la más noble es de todo el cementerio.

-José Alfonso Pérez Martínez, 18 de octubre de 2013-

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