miércoles, 5 de febrero de 2014

Poemas de Guadalupe Wernicke




Bio/biblio:

Guadalupe Wernicke (Buenos Aires, 1982) es poeta y Licenciada en Sociología de la UBA. Trabaja en un Programa de prevención social del delito en el Barrio La Cava, codirige VOCAL, revista para escuchar de música y poesía y dicta talleres de creatividad literaria para niños, jóvenes y adultos en zona norte de la Provincia de Buenos Aires y en Capital Federal. Publicó varios libros entre ellos "viboritas de mar" y "el deshielo". Les recomiendo participar de alguno de sus talleres ya que son muy enriquecedores. Pueden estar al tanto de sus actividades en su blog: Taller del silencio.
A continuación comparto algunos de sus poemas que ella misma publicó en el blog las elecciones afectivas.



Poemas:


Tocó



Carne lechosa

carne del milagro

cómo la forma de tu dedo

que apunta y toca

el calibre, los bordes

pudo romper

la existencia del tiempo



cuál de los instintos

es el que impone la tersura

de un río paralelo

a la consistencia del dolor



como hacer pie en aguas desconocidas

y dudar

de la erección del cuerpo







niña que tiembla

y es el paso del día

por las diversas escenas

de la verdad.








Riñón III



Se lavó la tierra

y la primer imagen del cuerpo quebrado

en el trance hacia el mallín

es una mujer

con la sangre aún enferma

sin base para que brote



lo insuficiente



cayosa

por la caminata nocturna

hacia el centro del tronco

no puede escuchar

lo que el otro dice



un estilo inundado de poseer

el yermo

cada íntima fibra de los cuartos

se mía, por dios

y el altar vacío de ofrendas:

él se alimenta de ella



y ella: es su riñón

arde

como la mirada borrosa

del mojón en la bruma



la isla móvil

aterida

con raíz en la necesidad

del cuidado de sí



la deja él

seguir sumergida en las aguas

de lo tibio

sobre el delta iluminado

todavía

aunque apenas el tiempo que somos

nos vuelva

los destellos

de nuestro dolor

la plena instalación de lo que pasa



una obra efímera

perfora

el hondo barril

tallado de astros invisibles

de robles

y cámaras de fotos



la tierra ya no es sólo de quien se nace



y algo toma, después de la forma de la lágrima

un aspecto de anchura

de amplitud

ella logra alzar la vista

y zafarse de la elección ajena

a la intemperie

de su casa o el espanto

de estar apenas ella

con la insistencia del otro

en permanecer adherido

a los fiambres secos del amor





Se llevó



Cuando llega el peor punto del calor, llueve. Se arma una corriente de tierra desprendida que va llevándose todo lo que alcanza. Un hilo. O cuando los hombres cortaron los árboles del monte: un alud. Lluvia o interrupción.

Un cuerpo interrumpido.

Entre las cosas que lleva el barro hay algunos bichos hermosos. Y hay casas, ropa de bebé, azúcar, revistas, plantas de tomate, abuelos, muñecos, cruces, piernas.

Vuelve el sol como una chinche.




De la serie 33 variaciones:




IV.


Después del sol

mi labio se volvió

una mora de llagas

que nadie más quiso tocar.

Por eso, debo defenderme

del que me deja sola

como si ya no lo estuviera

antes de verlo

con las defensas chicas

entregadas al calor

que ocurre a veces fuera

del verano, en la extraña duda

de estar o no amando lo que crece.





IX.


Hay, fuera del jardín, un bosque que manda

y hace que cambien las estaciones sobre el libro,

en cada rincón de mi departamento,

en el gato, en las ramas con hojas



y la parte es, en su transformación,

el bosque

la luz que se filtra desde cada árbol

la risa

la oración de esa risa

como un tronco

que crece sobre el muerto.

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